“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”. Jorge Luis Borges.
jueves, 25 de junio de 2009
...
Una caverna inhóspita y helada,
Un violín con suerte de tristezas
Con silencio que aplaca las olas de mi alma,
En lejanía no soñada...
El deseo creativo opaca mareas de delirios remotos,
De temores y juicios rotos,
Raidos, cuando se usan en mi piel de cactus.
Desierto y cactus,
En las riberas empedradas de este piélago pasible.
El viento agita el cabello de una amiga,
Yo lavo sus pies al uso de la prostituta con el falso mesías,
Venditos pies de mujer barata que,
A perecer me obligan como las torres pasadas.
Matilda Vélez
6 A.M
La noche en vela, ya descansaen mi bolsillo.
Ha cesado la batalla nocturna,las mujeres han vendido su cuerpo
por el precio de las horas(alta paga)
el ebrio gastó su último céntimo,el maleante va a descansar
su ajetreo de cuchillos.“Empieza el día con su buenaventura”
Y los que a esta hora van a dormir a que estirpe pertenecen?..
Quién tira la monedael cara y sello de la vida?
JUAN RIVAS.
Parca
cada instante que pasa, junto a mí la siento.
No me asusto, desde hace dieciocho años la espero,
La espero, mas no la busco;
que ella me encuentre a mí
Y el día que me encuentre con gusto
me iré con ella,
pues para ese entonces nada
me obligará a quedarme, como nada me obliga a
hacerlo hoy.
Ella viene hacia mí, yo voy hacia ella
No se como son mis pasos, ignoro como serán los de ella
Lo único que conozco –que realmente es poco-
Es que si llegara mañana
ya todo esta listo para mi viaje.
Y si llegara mañana esta será mi despedida.
Vidal Cruz
Ciclo
Y tan grande como ser pájaroo árbol
Pero al árbol lo derriba el huracán,
el pájaro se diluye en el ocaso
y el poeta se convierte en estatua
de sal que el viento esparcepor doquier.
Y la rueda de la vida
Rueda, rueda, rueda
escribiendo a su paso un
poema simplecon las palabras árbol, pájaro y poeta.
JUAN RIVAS.
lunes, 11 de mayo de 2009
Vanessa
Pase por un lugar por el que paso con cierta frecuencia y sin saber a que obedecía recordé a mis amigos del colegio, hace rato que no los veía ¿Qué será de ellos? Alejandro esta estudiando en la universidad, Johan también; de Edith no se nada y Vanessa aun sigue en el colegio. La última vez que la vi y que hablamos estábamos a unos cuantos pasos de este mismo lugar por el que pasaba ahora. Quería volver a verla, sabía que un sábado en la noche en
Unos pasos más adelante logro reconocer un grupo de gente que parecía representar un pasaje de Tolkien, ella podría encontrarse con ellos ¿Quién sabe? No presté atención a quienes allí estaban, otro pensamiento cruzó por mi mente como una estrella fugaz: la poca luz que había y mis bastoncillos que ya se calibraban me permitieron ver una escultura en honor a unos obreros y vi que uno de ellos-no se si todos- trabajaba en sandalias, no en zapatos. ¿Como hace un obrero de la construcción para trabajar en sandalias? Se podría lastimar. Por un momento mis reflexiones se concentraron en el sistema laboral y en la marginación de clases. Así pasé por el lugar donde estaban aquellos muchachos, que se encontraban a mi izquierda, a mi derecha había un carro azul; ignoraba lo que de este podría venir.
“Andrés”, escuché que alguien gritó, no preste atención, no pensé que se pudiera referir a mí, este es un nombre muy común.
“Andrés” vuelvo a escuchar y esta vez reconozco una voz familiar. Era Vanessa o Vane, como solía llamarla. Cuando pensaba que la vería de nuevo, no la veía y cuando olvidaba que la encontraría, de un momento a otro me llama la voz de mi amiga que me regresaba a mis primeros pensamientos de la temprana noche.
No la extrañaba, no pasé por
Vane, que se encontraba en el carro azul, salio corriendo a mi encuentro, yo logré avanzar dos pasos hacia ella y como presentido me abrasó y la abrasé, como os buenos amigos que somos.
Luego de las preguntas de rutina: “¿Qué ha hecho? ¿Qué más?” Se adelantó a decirme lo que yo me disponía a decirle en ese mismo momento: “me alegra verlo”. “A mí también me alegra verla” le conteste ¿Cómo no me iba a alegrar de verla? ¿Cuánto departimos ella y yo? ¿Cuántas clases le dí? ¿Cuánto extrañaba yo sus inocentes preguntas sobre historia? Ella me recordó su cumpleaños, ya casi se cumplían tres meses de la fecha y aun le debo el regalo tantas veces prometido. Conversamos un pequeño pero ameno rato hasta que ella me dice que se entrará, porque hace frío. Nos despedimos.
De mi subconsciente sale una nueva preocupación, un pensamiento que ocupa toda mi mente: el regalo atrasado. ¿Qué podría ser? Vane es una niña tan sencilla que no sé que regalo podría gustarle. Algo material puede ser, pero no. Durante varias horas estuve divagando entre miles de posibles regalos, pero ninguno cuadraba con ella ni con su estilo, un estilo tan libre, sin atamientos que es muy difícil hacer caer en estas trampas mentales modernas. La libertad de Vanessa me quitó el norte. Libertad ¡Claro! Ahí está la respuesta, en la libertad y en la cultura, la invitare a teatro. Solo falta que ella acepte.
Andrés Vergara Molina
lunes, 30 de marzo de 2009
...
En cada momento e instante están
Siempre presentes, disfrazadas,
Acaudaladas, bellas, rejuntadas,
Unidas y asolapadas
Como si vivieran creando un complot
Para hacernos sentir mejor, o
Peor como haciendo papeles
Para una historia, libretos en los cuales
Nos hacen gozar y disfrutar
Como hay veces llorar y enojar,
Pero gracias a Dios y a la vida
Que ellas siempre están
Y aun así somos malos, malos
Muy malos
Pero en mi escondido pensamiento
Estoy seguro que si ellas
No estuvieran con nosotros
A cada instante
Fuésemos perversos, perversos
Muy perversos.
Daniel Esneyder Yépez Cartagena.
I
Tu voz es el silbido del viento,
Que solo escucho en mi soledad
Tus caricias la brisa del invierno
Que resbala por mis mejillas
Y termina en mis labios
Tus besos que queman mi cuerpo,
El sol abrasador
Si tú casa, cama y cuerpo
Son el profundo firmamento
¿Entonces de quien estoy enamorada?
Leidy Johana gallego lezcano
sábado, 14 de marzo de 2009
...
Y el corazón se abrió;
La luciérnaga encendió
su pequeña luna
para anunciar:
¡El camimino más corto es el amor,
Suban señores pasajeros!
Juan Rivas
jueves, 12 de marzo de 2009
I
Siento la muerte más cerca de mí,
cada instante que pasa, junto a mí la siento.
No me asusto, desde hace dieciocho años la espero,
La espero, mas no la busco;
que ella me encuentre a mí
Y el día que me encuentre con gusto
me iré con ella,
pues para ese entonces nada
me obligará a quedarme, como nada me obliga a
hacerlo hoy.
Ella viene hacia mí, yo voy hacia ella
No se como son mis pasos, ignoro como serán los de ella
Lo único que conozco –que realmente es poco-
Es que si llegara mañana
ya todo esta listo para mi viaje.
Y si llegara mañana esta será mi despedida
Andres Vergara Molina
Se oyen toques en mi puerta
Se oyen toques en mi puerta
¿Eres tú?
No digas nada
Si tocas
Creeré que es el eco
De toques del ayer
Si la puerta
No se abre
Perdóname
Hace tiempo
Yo mismo soy la puerta
Que tocas.
Leonardo Jesús Muñoz Urueta.