jueves, 25 de junio de 2009

...

Soy todo un piélago sereno,
Una caverna inhóspita y helada,
Un violín con suerte de tristezas
Con silencio que aplaca las olas de mi alma,

En lejanía no soñada...

El deseo creativo opaca mareas de delirios remotos,
De temores y juicios rotos,
Raidos, cuando se usan en mi piel de cactus.
Desierto y cactus,
En las riberas empedradas de este piélago pasible.

El viento agita el cabello de una amiga,
Yo lavo sus pies al uso de la prostituta con el falso mesías,
Venditos pies de mujer barata que,
A perecer me obligan como las torres pasadas.

Matilda Vélez

No hay comentarios:

Publicar un comentario